Es una horrible sensación, pero más horrible es la que viene después, estás ahí sentada, viendo llorar al hombre que jura y perjura que te ama... pero tu no sientes lo mismo... y vas muriendo por dentro, ojalá pudieras amarle, ojalá pudieras quererle como deberías, ojalá no le estuvieras haciendo esto... porque a pesar de todo le quieres, quizá no sea suficiente, pero lo haces. Y allí estas tu, destrozandos a los dos sabiendo que nunca serás capaz de reparar ese dolor. Ojalá viniera alguien y me pegara un tiro y me librara de esta puta sensación. ¿por qué no podía ser al revés? Yo ahí, llorando sin llorar, pensando que hijo de puta, seguro que ha encontrado otro coño que follar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario